miércoles, 8 de junio de 2022

Sogueando

No termina siendo culpa de nadie pero terminamos generando todo nosotrxs.
Inevitablemente se cae en ese surco perfectamente calado por máquinas ancestrales hechas de discursos y superticiones. Las máquinas emulan tan bien las dimensiones holograficas de nuestro todo que ese surco parece ser como una suerte de corriente de agua que te empuja de forma uniforme hacia alguna cobacha perdida en la ciudad, tapizada con diarios y fotos de gente, cada tanto iluminadas por el destello de luz que proporciona un auto perdido a mitad de la noche que alumbra detras de la persiana.


es el tiempo atravesándonos mientras bailamos, mientras estamos sentados en un colectivo que esta clavado al tránsito ruidoso,
mientras apuñalamos la densa y triste masa de concreto en la que lloramos y reimos,
nervioses por la busqueda de ese lugar en el que vomitariamos toda la basura que nos dieron de comer.



tristes finales son el de las notas en los diarios
que dan pie a que todas esas fotos se puedan secar en la pacificadora anomia
como el otoño de un gran arbol
que deja caer en esa tenue corriente todas sus hojas
cada una con una cara y un puñado de letras
recordándole al futuro
por que tenemos que ir a trabajar.

Un segundo

Puede ser que hacía mucho calor, pero la oscuridad que dan los árboles al tapar las luces de la calle y el viento, daban una senación fresca...