martes, 25 de octubre de 2022

"Versos a la tristeza de Buenos Aires" de Alfonsina Storni. Ocre (1925).

Tristes calles derechas, agrisadas e iguales,
por donde asoma, a veces, un pedazo de cielo,
sus fachadas oscuras y el asfalto del suelo
me apagaron los tibios sueños primaverales.

Cuánto vagué por ellas, distraída, empapada
en el vaho grisáceo, lento, que las decora.
De su monotonía mi alma padece ahora.
—¡Alfonsina! —No llames. Ya no respondo a nada.

Si en una de tus casas, Buenos Aires, me muero
viendo en días de otoño tu cielo prisionero
no me será sorpresa la lápida pesada.

Que entre tus calles rectas, untadas de su río
apagado, brumoso, desolante y sombrío,
cuando vagué por ellas, ya estaba yo enterrada.

kireji papel kido urbe I


calle colmada
colectivos pasando
caras cansadas

(bingo de ciudadela y liniers a las 6 de la tarde de un viernes nublado y frio de invierno)

asfalto sucio
locales y paradas
gente comprando

(una mañana de domingo invernal en 202 y panamericana, lado sur, en la parada del 203 mano Moreno)

vorágine gris
gritos y semáforos
gente apura

(rivadavia y avenida de mayo ramos mejía a las 6 de la tarde de un miercoles con garúa de invierno)

cabezas giran
piso de cuerpos mueven
la larga fila

(avenida constituyentes y general paz, paradas del 21 y 28 mano puente la noria, 5 de la tarde de un viernes nublado y frio de invierno)

viento desliza
sobre andén oscuro
hojas y caras

(andén de ramos mejía mano a capital a las 10 de la noche, nublado, en invierno)

folletos rotos
tiempo, gente renuncia
lento desguace

(salida del parque tecnológico migueletes INTI, jueves a las 4 de la tarde,  invierno)

techos y tanques
bordes negros y el sol
naranja noche

(liniers, en un colectivo pasando por el distribuidor gral paz en altura, ocaso de un sabado despejado de invierno)

árboles fríos
escaleras y vías
plenitud lejos

(mañana de domingo nublado en la estación de Moreno, en invierno)

pastos y calles
verde cubre el cielo
plazas y faso

(tarde de domingo de invierno, nublado, en la plaza muerta de verdun y maestro herrera villa ariza, Ituzaingó)

lineas claras
autos, bondis, senderos
una pitada

(noche de jueves primaveral, fresca, juan b justo a la altura de emilio lamarca)

muchos carteles
calle llena colores
sombras claras

(Centro de san miguel, sábado de primavera durante la mañana)

gente sonrie
hojas caen lento
calle cubierta

(tarde soleada de fin del invierno, domingo, por Ramos Mejía y moron, cerca de la colectora de acceso oeste que da al Hospital Posadas)


















domingo, 23 de octubre de 2022

Barrileteando

La disposición del cansancio en todas las veredas

es estela de barrilete

a cierta luz, en ciertos días

los frutos de las nubes caen

como cascotes sobre los cuadernos

dándole de comer al espiral

que inerva la briza perdida en las palabras.

Llegan las tres mostrando su ánfora

vientre del viento y de los pétalos,

la efigie del tiempo malgastado.

Turba

Este cansancio es una turba de palabras

que no se muestran.

Tribulaciones de esa nada desfigurada

narran el cuello de la noche erizada

clepsidra de sutiles lágrimas como

vidrios rotos, esparcidos como colectivos,

en las mejillas de un cielo de cemento,

ícono de la erosión.

 

Ensoñaciones, flashes, notas,

una vez mas les pido,

la parsimonia de la mala suerte.

"Estrella" de Pablo Neruda, Tentativa de hombre infinito (1925)

Estrella retardada entre la noche gruesa los días de altas velas

como entre tú y tu sombra se acuestan las vacilaciones

embarcadero de las dudas bailarín en el hilo sujetabas crepúsculos

tenías en secreto un muerto como un camino solitario

divisándote entonces resaltan las audaces te trepas a las luces emigrando

quién recoge el cordel vacíos malecones y la niebla

tu espigón de metales dolientes de bruces al borde de las aguas el tiempo       persiguiéndote

la noche de esmeraldas y molinos se da vueltas la noche de esmeraldas y molinos

qué deseas ahora estás solo centinela

corrías a la orilla del país buscándolo

como el sonámbulo al borde de su sueño.

 

aproxímate cuando las campanas te despierten

ataja las temperaturas con esperanzas y dolores.


martes, 18 de octubre de 2022

domingo, 9 de octubre de 2022

Castigar a la máquina.

Después de que ella golpeara la mano contra la mesa, en ese mismo instante, dijo:

-"Castigar a la máquina", eso me dijeron el otro día. "Tenés que flojar un cacho y dejar de castigar a la máquina". Es una frase que había escuchado muchas veces, pero jamás lo llegue a interpretar en su evidente referencia a la autoflagelación. Y ahora vos me la decís de vuelta. ¿Cómo no me había rescatado antes? Castigar, reprimenda, escarmiento hacia la máquina, en referencia a esa parte material que nos conforma, la cual es objeto de un análisis en el que se juzga y en pos del criterio del juez, se la castiga. Escuchame y deja de mirarme así. En ese aspecto, el juez no es el sujeto que se autoflagela "castigando a la máquina", porque esta frase está emanada de la empatía al ver cansancio, ¿O me equivoco? La dijiste como incitando a tomarse un descanso, porque se sobreentiende que trabajamos por sueldos de mierda, porque cada cosa que pasa es un factor de inestabilidad en términos sociales y toda la persecuta junta, se sobreentiende, ahora es cuestión de fijarse de que la intención genuina de la frase no es notar el flagelo, sino de que desestime a ese juez.-

(...)

En ese momento como si fuera una convulsión, la ciudad la atraviesa con la fuerza de un tren, que desde el punto de vista del pasajero observa pasar todo con mucha velocidad, las casas, los edificios, todo se difumina axialmente en un desparramado y complejo estímulo que desencadena todo, el ruido, el calor y el olor de un bondi arrancando con violencia, estructuras que fisionan uranio, toneladas de cables y antenas, una cantidad enorme de gente caminando lento y de noche en la mitad de un descampado inmenso cargadas con palos y lonas, pasillos de azulejos blancos sucios y largos donde se pierde la vista con camillas y gente dolorida sin respuesta, "paradas seguras" descuartizadas por sus componentes electrónicos, patrulleros pisteando las avenidas, las colosales torres como panopticos opulentos donde se resguardan representantes de los poderes nacionales, caminos solitarios sin final que inerban superficies de territorio inmensas y disímiles que remarcan, al igual que aquel exabrupto de ella, la pertenencia violenta a esta nación y su reproducción, un flechazo en la conciencia, el susurro que resguarda la integridad del estado en su conformación mas coercitiva. En cambio, seguir ese camino de irreverencia, la fantasía de no formar parte y abandonarse...


-Terminamos en jueces, ah sí, en jueces. Siempre se termina en jueces, es así. Alguien, algo, o mejor dicho, todos nosotros al mismo tiempo conformamos ese juzgado de mierda, que ordena todo de una forma vergonzosa, asquerosamente normativa, en la que el orden social auspicia las injusticias... si, esos jueces. 
Somos así, una mierda. No me pidas que deje de castigar a la máquina, la vida no es para estar careta, la concha de tu madre. Tengo que reventarme ¡Y vos también tenes que reventarte! Y dejar de romperme los ovarios... no puede ser que nadie entienda donde estamos parados.-

Cuando terminó de hablar, me tendió una petaca de criadores.

"Madrugada" de Alejandra Pizarnik. Los trabajos y las noches (1965).

Desnudo soñando una noche solar.
He yacido días animales.
El viento y la lluvia me borraron
como a un fuego, como a un poema
escrito en un muro.

Un segundo

Puede ser que hacía mucho calor, pero la oscuridad que dan los árboles al tapar las luces de la calle y el viento, daban una senación fresca...