[...] si, y te puedo apostar que tiene una solemnidad que te defrauda sarpado. De estar laburando ahi empecé a tomar dimensión de cuestiones muy estratégicas de un país. La rama técnica del ex ministerio de industria, la voluntad ténica de consorcios de industriales corporados con el estado. Desarrollos de años, con lo que un año solo representa. Poner a punto metodologías de medición, un lento y costoso (en todo sentido, muy costosos) proceso. Participar en foros internacionales de discusión, representar a la república como técnico idóneo del pueblo argentino. Claramente, burocracia de los institutos nacionales, pero perduran figuras que representan un pasado con un gran vigor intelectual, mentes capaces de llevar adelante políticas públicas. Así de abstracto da mucho vértigo, tanto que parece joda. Pero estando ahí te puedo decir que es asi. Sabiendo que comerciar implica mediciones que reconozcan árbitros internacionales, la diplomacia implica acuerdos de intercambio de tecnologías y profesionales. Ese nivel de desempeño que se requieren de los agentes del estado nacional implica una estructura.
Por eso le revocaron el cargo al gerente y pusieron como tal a un funcionario público cualquiera a reemplazarlo. Y vino a visitar mi edificio, preguntando por un agente. Jefe de un área. Lo visitó en su laboratorio, en la sala donde está todo el equipamiento analítico de alta tecnología. Él lo maneja, el visitante no tiene ni la más remota idea.
[...]
Ver la incursión del desgüace, cara a cara, es una locura. Si el nuevo funcionario tuviese un mínimo de reverencia hacia la patria se cuidaría mucho al hablar con el agente, referencia nacional.
No pasa, solo preguntas nimias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario