miércoles, 25 de mayo de 2022

Persecuta

Se encuentra taciturno observando los cables negros de los postes de luz tajando el naranja reflejo de las luces sobre las paredes de ladrillo. Medita sobre lo que logró hacer con mucho remordimiento; dejó de pensar en las posibles consecuencias de sus cabos sueltos, emanados de la urgencia y el miedo. Las esquirlas de la adrenalina son de calma y respiración suave, invitando al porvenir manchado por la persecuta.
La gran congoja que a tientas supo preveer con mucho temor, ahora es mas fuerte. ¿Cuándo dejará de alejarse del camino?. Las recaídas se mantienen a raya con mayor dificultad estando guardado en su cama, esperando que las posibles indagaciones de los hechos terminen por dar el sendero que recorrió desde su alegato ajusticiador.

La luz del sol entra por la ventana de su cuarto, tan apasible como la parsimonia de su propia descepción.
El tiempo y el sol acarician un revolver que se tiro a una zanja cercana a la desembocadura de un río putrefacto, de la misma manera que la sombra de las rejas de su ventana a él.

No hay nada tan inerte como su ojos en aquel momento. Esferas de vidrio húmedo que albergan un centro oscuro, observándose en el reflejo de su teléfono apagado. Fijamente, sensan su propia profundidad. El teléfono cae junto con su brazo.

Observa el sol obstruido por unos barrotes, que vio con particular concentración, mientras hace su lento descenso vespertino.


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Un segundo

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