Paso flojo, narcotizado,
asperezas
de una voluntad incipiente
que se esconde junto con la opinión,
y la sangre, vector del fuego,
rancia de sofocarse,
sin aliento ni iconografía.
Pero le damos sin asco,
montándonos en la cresta de una tarde,
en la alucinacion predilecta,
la propiedad y la capacidad,
atributos siempre ajenos,
se sustraen con un beso,
y te puedo contar,
la gran forja que es mi mente,
la biblioteca que es mi boca,
mi conspiración infante contra la maldad,
y sin tapujos mostrarte,
la tristeza, la violencia y la necesidad
de seguir con esta ruleta mediocre.
¡pinchame!
¡pinchame!
¡amigo, pinchame!
No hay comentarios:
Publicar un comentario